Qué ocurrió, y en qué orden
Conviene exponer la secuencia antes de interpretarla, porque la semana fue inusualmente densa y el orden importa.
El 10 de septiembre de 2026 el Banco Central Europeo subió sus tres tipos de interés oficiales en 25 puntos básicos y situó la facilidad de depósito en el 2,50 %, su segunda subida del año. El Consejo de Gobierno fue explícito sobre la causa: el conflicto en Oriente Próximo sigue generando presiones inflacionistas y la inflación se mantendrá claramente por encima del objetivo durante un periodo prolongado.
El 11 de septiembre la Oficina de Estadísticas Laborales de Estados Unidos publicó que los precios de consumo eran un 3,4 % más altos que un año antes. El 15 de septiembre una moción para iniciar el debate de la Digital Asset Market Clarity Act no alcanzó los 60 votos necesarios para cerrar el debate en el Senado. El 16 de septiembre la Reserva Federal subió la horquilla objetivo de los fondos federales en 25 puntos básicos, hasta el 3,75 %–4,00 %, por unanimidad, y afirmó que la inflación sigue siendo elevada. Fue su primera subida desde julio de 2023. El 18 de septiembre el Banco de Japón elevó su tipo oficial hasta en torno al 1,25 %, por siete votos contra dos, tres meses después de su subida anterior.
Cada una es una institución distinta que actúa según su propio mandato. En conjunto, marcan un giro: la dirección de los tipos oficiales en Estados Unidos y la zona euro, a la baja desde 2024, se ha invertido, y la normalización japonesa ha seguido su curso en paralelo.