Por qué aquí la custodia es otra pregunta
En los mercados tradicionales la custodia es una función madura y muy intermediada. La titularidad se registra en libros que mantienen instituciones reguladas, los errores suelen ser corregibles y una cadena de intermediarios aporta a la vez redundancia y recurso. La diligencia tiende a confirmar que existe una estructura conocida.
Los activos digitales invierten varios de esos supuestos. Controlar un activo es controlar una clave criptográfica, las transferencias liquidan de forma irreversible y una transferencia errónea o fraudulenta no suele poder revertirla un administrador. No existe el equivalente a deshacer una incidencia de contratación a la mañana siguiente. La consecuencia es que la custodia deja de ser una comprobación de higiene para convertirse en una cuestión de inversión de primer orden.