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Activos digitales en una cartera multiactivo: las preguntas previas

Casi toda la dificultad de incorporar activos digitales a una cartera multiactivo no está en decidir el tamaño. Está en las preguntas que hay que responder antes: con qué se financia la asignación, dónde encaja en el marco de riesgo, cómo se gobierna y qué la haría terminar.

21 de agosto de 202610 min de lectura
  • Con qué se financia una asignación suele decir más sobre el papel que se le atribuye que su propio tamaño.
  • Dónde encaja la exposición en el marco de riesgo existente determina cómo se medirá, se reportará y se cuestionará, y si podrá hacerse siquiera.
  • La liquidez debe casar en dos niveles: la del subyacente y las condiciones de suscripción y reembolso ofrecidas al inversor.
  • Una política de rebalanceo fijada de antemano convierte una posición volátil en una posición gobernada; fijada después, se vuelve una sucesión de decisiones bajo presión.
  • La condición de salida merece tanta definición como la de entrada: una asignación sin circunstancias declaradas que la terminen es difícil de revisar.

El tamaño no es la primera pregunta

Las conversaciones sobre activos digitales en una cartera institucional suelen empezar, y a menudo terminar, en cuánto. Es la pregunta más concreta y la menos útil para empezar, porque su respuesta depende por completo de decisiones que aún no se han tomado.

Una asignación concebida como fuente de rentabilidad no correlacionada es un instrumento distinto de otra concebida como exposición a una temática tecnológica, aun con el mismo tamaño. Se financiarían de forma distinta, se medirían de forma distinta, se reportarían de forma distinta y se abandonarían en circunstancias distintas. Decidir la cifra antes que el papel produce una asignación que después nadie sabe explicar.

Con qué se financia

La fuente de financiación es la decisión más reveladora del proceso y, con frecuencia, la menos deliberada. Una asignación detraída de una bolsa de alternativos o de retorno absoluto implica una cosa sobre su comportamiento esperado. Una tomada de renta variable de crecimiento implica otra. Una financiada desde liquidez implica una tercera, y normalmente una tolerancia distinta a la volatilidad posterior.

Esto importa más allá de la contabilidad porque la fuente de financiación determina con qué se compara implícitamente la asignación. Una posición financiada desde renta variable se juzgará contra la renta variable, diga lo que diga el papel, y esa comparación se hará con más fuerza en el momento menos oportuno.

Dónde encaja en el marco de riesgo

Una cartera institucional tiene ya un aparato para medir y cuestionar el riesgo. Los activos digitales a menudo no encajan en él con limpieza, y conviene afrontar el desajuste antes de asignar, no después.

  • Clasificación: si la exposición se trata como alternativo, como activo de crecimiento o como categoría propia, lo que determina qué límites le aplican.
  • Medición: si las métricas de riesgo existentes se comportan razonablemente en una clase de activo de esta volatilidad y en qué se confía si no lo hacen.
  • Agregación: si la exposición puede combinarse con el resto de la cartera en los sistemas que producen el reporting, o queda fuera de ellos en una hoja de cálculo.
  • Transparencia: si el comité puede ver qué se mantiene realmente, con qué frecuencia y con detalle suficiente para hacer una segunda pregunta.
  • Tratamiento operativo: cómo se valora, concilia y audita la posición junto con todo lo demás que la cartera mantiene.

La liquidez, en dos niveles

Los desajustes de liquidez están entre las fuentes de problemas más comunes, y operan en dos niveles fáciles de confundir.

El primero es la liquidez de la exposición subyacente: con qué rapidez podrían reducirse realmente las posiciones, en volumen, en condiciones de tensión y no en condiciones normales. El segundo son las condiciones del vehículo a través del cual se mantiene la exposición: preavisos, frecuencia de operativa y cualquier cláusula que pueda restringir el reembolso.

Ambos deben ser coherentes entre sí y con los pasivos del inversor. Un vehículo que ofrece condiciones más generosas de las que su subyacente puede sostener no está ofreciendo liquidez: está aplazando un problema hacia el inversor que pregunte el último.

La política de rebalanceo es la gobernanza

Una asignación volátil se desviará de su peso previsto, y lo hará con más fuerza justo cuando la opinión sobre ella sea más intensa. Que esa desviación se gestione por política o por conversación es casi todo lo que separa una asignación gobernada de una que no lo está.

Una política fijada de antemano —las bandas, la frecuencia, quién ejecuta y qué constituye una excepción— convierte una sucesión de decisiones controvertidas en un proceso administrativo. Fijada después, o no fijada, cada rebalanceo se convierte en un debate nuevo bajo la influencia de lo que acaba de ocurrir, que es la condición en la que los comités toman sus decisiones menos consistentes.

Qué la haría terminar

La pregunta que menos se formula en el momento de asignar es qué provocaría revertir la decisión. Una asignación sin condición de salida articulada es difícil de revisar, porque no hay patrón contra el que revisarla.

La versión útil de la pregunta no es un nivel de precio. Es un conjunto de circunstancias: un cambio en la posición regulatoria que altere lo que puede mantenerse, el fracaso de la tesis con la que se justificó la asignación, un deterioro de las condiciones operativas que la hicieron accesible o, sencillamente, el paso de tiempo suficiente sin que el papel previsto se cumpla.

Dejarlo escrito al inicio cuesta poco y cambia el carácter de cada revisión posterior. También hace la asignación más defendible, porque una posición tomada con condiciones declaradas es una decisión y no una deriva.

Cómo ayuda Block Asset Management

No estamos en posición de decir a un inversor qué debe contener su cartera, y esta nota no lo pretende. Donde sí podemos ayudar es en la parte que corresponde a nuestro propio proceso: cómo se construye, se gobierna y se supervisa una exposición una vez tomada la decisión.

Construcción de cartera con restricciones definidas

Las asignaciones se dimensionan atendiendo a la correlación entre estrategias, el perfil de liquidez y los límites de concentración, y no solo a una rentabilidad objetivo.

Liquidez evaluada contra las condiciones ofrecidas

La liquidez de las posiciones subyacentes se evalúa frente a las condiciones de operativa ofrecidas, de modo que ambas sean coherentes y no solo coexistan.

Investigación de gestores y revisión operativa

Los gestores se evalúan por su proceso de inversión, disciplina de riesgo, infraestructura, acuerdos de custodia y solidez operativa, antes de una asignación y durante ella.

Riesgo medido en agregado

Las exposiciones se supervisan de forma continua en el conjunto de la cartera, de modo que se entienden en combinación y no posición a posición.

Reporting utilizable por un comité de inversiones

Nuestro marco institucional expone cómo nos organizamos para investigar, implementar y supervisar estrategias, que es la base sobre la que reportamos.

Estructuras descritas una a una

Nuestras estructuras difieren en sus acuerdos, por lo que las condiciones y la supervisión se exponen para la estructura concreta y no en bloque.

Las decisiones de asignación que resisten el escrutinio rara vez son las de dimensionamiento más sofisticado. Son aquellas en las que el papel, la fuente de financiación, la gobernanza y la condición de salida se resolvieron antes que la cifra, y quedaron escritas donde un comité futuro pueda encontrarlas.

Si su organización está trabajando estas preguntas, nuestro equipo de relación con inversores puede explicarle cómo construimos y supervisamos la exposición a activos digitales dentro de nuestras propias estrategias.

Información importante

Este material se facilita únicamente con fines informativos y está dirigido a inversores profesionales y cualificados. Es un comentario general sobre consideraciones de construcción de cartera y no constituye asesoramiento de inversión, legal ni fiscal, ni una recomendación de realizar, dimensionar o evitar ninguna asignación, ni una oferta o solicitud respecto de ninguna estrategia o instrumento financiero. No contiene ninguna recomendación de asignación ni opinión sobre qué debe contener ninguna cartera. Los activos digitales son volátiles e implican un riesgo significativo, incluida la posible pérdida de la totalidad del importe invertido. La diversificación y la construcción de cartera reducen pero no eliminan el riesgo, y no existe garantía de que una exposición se comporte como se pretende respecto de otros activos. Los resultados pasados no son un indicador fiable de resultados futuros.

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Las definiciones de los términos empleados en esta investigación están recogidas en el glosario de activos digitales. Glosario de activos digitales

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