Dos formas de decidir
Toda decisión de inversión la toma una regla o una persona. Una estrategia sistemática codifica sus decisiones en un proceso definido y repetible: las señales se generan a partir de datos, las posiciones se dimensionan mediante reglas predefinidas y la ejecución sigue al modelo. Una estrategia discrecional sitúa el criterio humano en el centro: un inversor interpreta la información y el contexto y decide en consecuencia.
La distinción es de método, no de mérito. Ambos pueden ser rigurosos o descuidados; ambos pueden acertar o fallar. La pregunta útil no es cuál es mejor en abstracto, sino cuál se ajusta mejor a un problema concreto, y si se aplica con verdadera disciplina.