La diligencia debida es el producto
Un fondo de fondos no se limita a proporcionar exposición a un mercado: aporta una cartera de gestores cuidadosamente seleccionados y la disciplina que respalda esa selección. En los activos digitales, donde la brecha de calidad entre gestores es amplia y los peligros operativos son reales, esa disciplina marca la diferencia entre una asignación gobernada y un acto de fe.
El valor que se aporta es, por tanto, la propia diligencia debida: la evaluación estructurada que decide qué gestores merecen una asignación, cuánta y en qué condiciones, y el escrutinio continuo que decide si la conservan. Todo lo demás, desde la diversificación hasta la información, se apoya en esa base. En Block Asset Management, esto es el núcleo de lo que hacemos.