Qué es la CLARITY Act
La Digital Asset Market Clarity Act —la «CLARITY Act» (H.R. 3633)— es una propuesta legislativa de Estados Unidos que pretende establecer, por ley, cómo se clasifican los activos digitales y qué regulador federal los supervisa. Es la contraparte de estructura de mercado de la legislación sobre stablecoins que ha avanzado en paralelo.
Es importante ser precisos sobre su estado: se trata de un proyecto de ley, todavía no de una ley. La Cámara de Representantes de EE. UU. lo aprobó en julio de 2025 con un notable apoyo bipartidista, y el Comité Bancario del Senado impulsó su versión en mayo de 2026. Aún requiere su aprobación por el pleno del Senado, la conciliación entre ambas cámaras y la firma del Presidente antes de entrar en vigor y, como se expone más abajo, varias disposiciones siguen debatiéndose activamente. Nada de lo aquí expuesto debe interpretarse como que se dará por hecha su promulgación, ni en qué forma final.
Actualización de estado, 10 de agosto de 2026. Los republicanos del Senado presentaron un texto refundido de 616 páginas el 22 de julio de 2026, pero el Senado entró en receso estival sin celebrar una votación en el pleno. En la madrugada del sábado 8 de agosto, al término de una sesión nocturna, el líder de la mayoría del Senado presentó una moción de cierre sobre la moción para proceder: un trámite que sitúa el proyecto en el calendario del pleno y fija una votación para el martes 15 de septiembre, al día siguiente del regreso de la cámara. Conviene precisar qué es y qué no es: presentar la moción de cierre no aprueba nada, e invocarla exige 60 votos, que sus partidarios no tenían antes del receso. Siguen sin resolverse varias disputas, entre ellas la aplicación de las normas éticas, las disposiciones sobre financiación ilícita y cómo se integra el texto del Comité de Agricultura del Senado. Lo que está en juego en la práctica no cambia: si una ley integral de estructura de mercado no sale adelante en esta legislatura, el trabajo vuelve a empezar con la siguiente.
Merece la pena detenerse en esa secuencia, porque ilustra lo que esta nota sostenía en julio en lugar de contradecirlo. Un proyecto puede reunir apoyo bipartidista, superar una cámara, superar un comité, refundirse en un texto listo para el pleno… y seguir sin ser ley. Dirección legislativa y certidumbre legislativa son cosas distintas, y solo una de las dos permite planificar.